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17 mayo 2010

Sobre los Funcionarios públicos y los sueldos rebajados y congelados

En 1956, Dolores Medio escribió "Funcionario Público", novela desgarrada donde se narran las penurias de Pablo Marín, funcionario atado a un sueldo mísero que malvivia en un cuartucho junto a su mujer.

Trás las décadas siguientes de desarrollo, la figura del empleado público casi indigente trasunto del cesante de novelón galdosiano, fué poco a poco hundiéndose en el olvido.

Pero en los últimos días, la cloaca política y mediática neoliberal ha babeado de placer ante los ecos de una posible congelación salarial de los funcionarios. Sin embargo, nada sería más injusto que pasar la factura de la crisis a este colectivo. Así en los momentos de hervor económico y ladrillazo, un encofrador podía duplicar el sueldo de un Técnico Superior de la Administración, y para que un albañil viniera a casa habia, poco menos, que apuntarse en una lista de espera y cruzar los dedos.

Mientras los funcionarios perdían poder adquisitivo y realizaban malabarismos contables con el sueldo, miles de paletos de eructo , puti club y caspa, montaban una constructora y juntaban billetes de quinientos euros como cromos. Legiones de jóvenes abandonaban los estudios y dejaban sus libros escolares criando polvo, mientras se pavoneaban en coches refulgentes....¿Los funcionarios? unos "pringaos", hombre, "unos pringaos"...¿Para que estudiar? ¿Para que invertir? ¿Para que innovar?...

"España va bien..."

Y mientras tanto celebraban sus ganancias entre cubatas, risas, rayas de coca y "España va bien", miles de hombres y mujeres habían inmolado sus mejores años junto a una taza de café cargado, un flexo y un temario de oposiciones. Con los codos clavados en una mesa, viendo la vida desfilar a través del claroscuro de un ventanar a la espera del momento crucial y terribles de los exámenes.

Pues bien, ahora resulta que, según los neoliberales, los efectos de aquellos excesos han de pagarlos los "privilegiados funcionarios", precisamente el colectivo que apenas se benefició del auge económico y que por supuesto no provocó la crisis. Según ese planteamiento no pidamos cuentas a las entidades bancarias que prestaron dinero sin las debidas garantias. No pensemos que las ganancias obscenas de la especulación acabaron en paraisos fiscales. No indaguemos en Ayuntamientos y Comunidades que dilapidaron millones encargando obras absurdas que enriquecieron a empresarios. No, no...todo esto que lo paguen los funcionarios.

Si, los funcionarios, aquellos "pringaos" durante los años del falso esplendor económico.

Si, el juez que sacrificó como poco 5 años en una oposición terrorífica (aparte de los 5 de carrera) para ganar menos que muchos fontaneros. Si, los miles de opositores que tuvieron que recurrir al Lexatín, el policia que se juega la vida por 1500 € mensuales, el auxiliar que no gana más de 900...resulta que estos han de pagar la crisis y son unos "privilegiados".

Escrito por Gustavo Vidal Manzanares, jurista y escritor.